Premio al Talento Mayor
Elvis, mi esbelto y negro quiltro, rara vez salía a la calle salvo cuando la lluvia torrencial lo llamaba. Esas noches se perdía en aventuras secretas hasta el amanecer, regresando sucio, silencioso y consciente de su traición. Entonces se escondía tras el sofá, ayunando, como si quisiera castigarse antes de enfrentarme. Yo lo encontraba allí, dócil, entregado al aseo y a mis reproches con una dulzura que desarmaba cualquier enojo. Hoy llueve de nuevo en Punta Arenas y lo observo en silencio. Sé lo que planea. Solo temo que, algún día, su lluvia lo reclame para siempre.
María Lucila Lara Rocha, 67 años, Punta Arenas.
Ilustración: Karen Mundaca @karenodeth_

